Un número minúsculo de muertes, pocos casos diagnosticados, 23 millones de habitantes, una proximidad de 180 kilómetros con China… ¿Cómo puede Taiwán mostrar un impacto tan bajo ante el COVID-19? El Gobierno impone reglas muy estrictas aprendidas de la epidemia del SARS en 2003. ¿Restringir la libertad individual para combatir el virus? En Taiwán, la respuesta es sí.