Armas, carros XXL y orgullo rural en los EE. UU. que aman a Donald Trump

A menudo utilizado como un insulto para describir a los estadounidenses rurales, pobres y sin formación académica, el término redneck está siendo reivindicado por una nueva generación que exhibe con orgullo visceral su amor por el país y sus tradiciones. Mayoritariamente asentados en los estados agrícolas del sur, comparten una marcada predilección por la música country, los motores contaminantes de gran cilindrada y las armas de fuego. Este sector marginal de la América blanca se muestra abiertamente hostil hacia los extranjeros, votó de forma masiva por Donald Trump, sigue apoyándole y no se siente en absoluto representado por las élites políticas de Washington.

El Redneck Festival de Texas es una de las grandes citas de esta comunidad. Más de 10.000 personas asisten durante cuatro días a este evento para mostrar con orgullo sus coches de tamaño XXL —cuanto más contaminantes, mejor— y participar en competiciones como saltar desnudos en los charcos de barro o hacer carreras con la cerveza en la mano.

En los últimos años, esta nueva generación de rednecks también ha encontrado en el country rap una banda sonora que reivindica sin complejos su identidad cultural. En Tennessee, Shocka Hustleman, estrella emergente del género, encarna su particular “sueño americano” entre armas y motores humeantes. Podría duplicar su salario mudándose a otro estado, pero para él ser redneck no es una etapa: es una forma de vida.

Sin embargo, muchos de estos hombres y mujeres viven en zonas remotas marcadas por el desempleo, donde la crisis económica ha arrasado con el tejido laboral y social. Las consecuencias son palpables: alcoholismo, drogadicción y violencia doméstica…

¿Hacia dónde se dirige esta América redneck?

Dirección: Barbara Hinderholtz
Año: 2024
Duración: 54 min.

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